Tomado de: Semanario Universidad
Autora: Macarena Barahona Riera


Cuando uno tiene veinte años y la sensibilidad, la pasión por la cultura, por el amor, por los acontecimientos políticos y por los otros.

De lejos vengo Fabián Dobles
Poesía Inédita

Cuando uno tiene veinte años y la sensibilidad, la pasión por la cultura, por el amor, por los acontecimientos políticos y por los otros, los más humildes y los desposeídos de las riquezas materiales habitan el corazón veinteañero; el arte, la música y la poesía en general acompañan estas ansias de comprender el mundo, de sentir y de actuar.

El poema se torna una senda de comunicación con los otros, una senda que inicia en el corazón del que escribe y abre su espíritu paso a paso o verso a verso, metáfora a metáfora a la compresión o al encuentro en continuo cambio de una realidad que casi siempre nos atormenta. Son hechos dolorosos como la miseria, la injusticia, las guerras, las angustias existenciales, el amor y el desamor, más los juegos de la naturaleza, su hermosura y sus particulares detalles de una identidad que se quiere recobrar, construir, crear y transformar.

Identidad que en la poesía de Fabián Dobles lo transforma en un ritual porque viene de lejos. De lejos vengo, sonetos, romances, romancillos, romancines, transiciones entre la poesía tradicional, la vanguardia y el surrealismo porque De lejos vengo vendrá desde sus propios sueños, del lumen amoroso de un joven que sabe leer El pentagrama del cielo y sabe cantar las mejores canciones dormidas.

“Si alguien quiere de veras, conocerme por dentro, búsquenme en este currículum emotivo de expresiones líricas unas y otras social políticas” .Sí, continuamos conociendo a un Fabián Dobles Rodríguez que no conocí, un poeta que se apropia del lenguaje y gusta de conocer los sentidos ocultos de la palabra, con su ritmo, su métrica, su tradición, el habla culta y el habla cotidiana; transgrede significados; escucha colores; el maizal le habla; escribe con un lápiz de sangre roja; en el campanario ve los cuchillos; con su lengua saborea los campos y se tiende en el cielo como un trapo de nube. Esta alteración de los sentidos con la magia surrealista antecede al realismo mágico y con ella hace homenaje a un Juan Santamaría con furia que no logra escapar de…

La muerte plomiza que lo espera

con sed de chacal hambriento.

Con chal de fusilería

Cubre la cal de sus huesos.

Bocas de batracio oscuro

Sacan lengüetas de insecto.

Cien mariposas concéntricas

Gritan mortíferos vuelos

Y quieren libar la savia

De Santamaría bueno

Las metáforas liberadoras como las mariposas hacen magia redentora en la historia y en la conciencia de una identidad del autor que forcejea entre la cólera y la indignación, crean un poema de fuego contra la muerte y el olvido. Esa es la palabra viva, la que nos espera al volver a leer estos poemas; es el triunfo ante la muerte, es la poesía.

Me imagino la poesía como un peregrino eterno caminante que encuentra a los poetas perdidos por las sendas de la vida y saluda a quien quiera verlo y a quien pueda verlo. El poeta Dobles encontró la poesía en un camino de tierra polvosa, con pies descalzos en la viva inteligencia que recuerda Aquileo J. Echeverría, con un morral acuestas lleno de penas e injusticias, con un machete al cinto, en la espalda de los peones de la tierra, de los olvidados, de los indígenas, del afrodescendiente, de los muertos del Golfo Dulce. Se encontró con la poesía como quien vuelve a ver el corazón del costarricense y sacudió el modernismo de las rimas y analogías y se quedó con el poema desnudo y descalzo en mitad de su senda.

A los veinte años la indignación que habrá vivido Fabián Dobles con la Guerra Civil Española y todos los acontecimientos terribles como la muerte de Federico García Lorca, en su Mi canto a España, Romance de la defensa de Madrid, Iberia en llamas y Cayó Gijón, nos abre el corazón con el dolor de los que se solidarizaron con la República Española pero también la música de los romanceros, de los juegos lúdicos, de las métricas lorquianas, nos hacen percibir el gozo, el placer, la razón de la música y la poesía como los rituales dionisiacos en que los sentidos vibran entre lo humano y lo divino, el compartir en el mismo banquete, los poetas y los dioses, así me gusta ver al poeta Fabián Dobles, supo del sufrimiento humano y se solidarizó con él y supo del romancillo y gozó entre el naranjal.

¡Y cómo se hicieron tarde

Sus mejillas de mañana!

Y cómo se fue a esconder

La niña tan asustada…

De las artes de las altas magias la poesía es la sanadora, la liberadora de espíritus aprisionados de dolor y pena, la que con encantamientos trunca la angustia en esperanza. La poesía que como el vía crucis que de estrofa en estrofa construye la escalera redentora para absolvernos de todas las cosas que nos infligen dolores, como los poemas “Estaciones de angustia” y “Esperanza”, es el vía crucis de un joven lleno de amores y tormentos, un corazón henchido de pasión y duda, una amada como la más bella Magdalena que hace pedazos el alma, la dueña del silencio que sabe de la cruz y que es lágrima y beso. Un vía crucis hacia sí mismo, el viaje ancestral transfigurado por la fe, en metáfora de liturgia, en lírica de eucaristía

Desde un punto donde el pie

No sienta apoyo, ni duela

Su existencia de raíz.

Hacedme un sorbo de sed

Que no sepa de la cercanía del agua,

Y un mundo sin mis ojos,

Quitadme a mí de entre mí

¡Reposo, Señor, reposo!

“De ti y en tu oro puro bautizado,

De todo me libero y me despego

Porque contigo estoy y caigo, en fuego.

Estas estaciones es el camino del amor del poeta, del joven poeta Fabián Dobles, un camino tortuoso, como son los amores verdaderos difíciles, complejos, liberadores. En este camino el AMOR es un arcángel sideral que lo toca con la claridad de la luz del cielo y hace que el poeta solitario se anegue y como un rayo busque el perdón de la existencia del pecado de existir y renacer. Son catorce poemas de AMOR verdadero, inequívoco del que elige apurar el cáliz con valor y fe y renacer.

Pienso en Fabián Dobles como el joven que sintió las cicatrices en los pétalos de las rosas, que sufrió por la herida que el dolor tiene anterior al color, que supo de la otra vida, en otro aroma y comprendo con intensidad esa alma de músico que vio el cielo como el pentagrama de canciones y se inspiró como ser humano encontrando los destellos del amor entre la paja y los escombros. Lo conocí a mis veinte años y su mirada inolvidable profunda y sonriente entre la picardía y el que tiene profundidades de alma.

Le recuerdo jovial y apasionado, enamorado de las palabras, y de las mejores luchas de los hombres y mujeres. Era ilusorio para mí ser su amiga, pero ha vuelto desde lejos, de poesía en poesía alumbrando la conciencia con las ilusiones, los sueños, las utopías, en estos hermosos caminos de los versos y ahora ya es mi amigo, en esta senda de la poesía, que tiene vida eterna, un mundo donde transitamos los enamorados de los versos, que vienen de lejos caminando, buscándonos, encontrándonos.


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