Estos cuentos -un clásico de la literatura costarricense y centroamericana- figuran en la colección universal de la UNESCO, comprobando su calidad literaria. Hilados en boca de un narrador pícaro y bondadoso -Tata Mundo-, va contando peripecias y vida de personajes campesinos, espejos de la raíz profunda de la identidad costarricense.

Asimismo, uno de los valores más destacados de estos cuentos es la elaboración artística que del lenguaje vernáculo crea el escritor.

Al  respecto, dice Emma Gamboa: “En la fabulación de Tata Mundo, Fabián Dobles expresa esencia humana con matices peculiares del pueblo costarricense: ingenio, astucia, sentido moral, superstición, religión y mito, apego al terruño, al hogar y al paisaje; individualismo mezclado con hospitalidad y desprendimiento; bravura y amor a la libertad.

“Predominan en las historias los hombres de bien, émulos de Tata Mundo que se juzga a sí mismo pecador, duro y correoso; pero que guarda, debajo de la cáscara, miga generosa. Son seres auténticamente humanos, con vientos encontrados en la conciencia; con angustias oscuras, estallidos de pasión y rincones inéditos de ternura; observadores de su propia ley de compensación; capaces de altruismo si es decisión propia y no imposición ajena; un poco escépticos y muy creyenceros. No toman en serio al diablo; pero, cerca de la muerte, se preocupan por entregar el alma al Dios de sus padres.

“En los caracteres fuertes se advierte la reciedumbre castellana, orgullo y testadurez que se resumen en la hombría, en ser hombres de una sola pieza. De  las mujeres es la abnegación y el estoicismo… Muy ingeniosos cuentos populares costarriqueños han precedido las HISTORIAS DE TATA MUNDO, salpicados de malicia, ironía, dolor o tragedia; pero indudablemente, el arte narrativo vernáculo y la enjundia que expresa la entreverada idiosincrasia del pueblo, logra plena madurez en esta obra de Fabián Dobles”.

“En las historias de Tata Mundo nace una forma de literatura que aquí en nuestro medio no ha sido superada. Los cuentos de Fabián Dobles poseen un señorío, una miel en hojuelas, un encanto de sabiduría y un paisaje tan lleno de asombro que por eso  merecería, tres veces tres, el Premio Magón”, expresó el escritor José León Sánchez.

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