Críticas y Reseñas

SOBRE FABIÁN DOBLES Y SU OBRA


 

“La cultura nacional tiene aquí un maestro del mejor estilo; un escritor logrado, digno de lo mejor de nuestro Continente”…

Isaac Felipe Azofeifa (en Prólogo a Historias de Tata Mundo)


 “La prosa de Fabián Dobles es expresión de penetrante sensibilidad y de nobleza humana, lograda con decoro lingüístico, autenticidad y donoso estilo literario”.

Emma Gamboa (Conferencia sobre la obra en prosa de Fabián Dobles, en Instituto de Cultura Hispánica, 1974).


“Dobles es el maestro del lenguaje y la perfección de la metáfora.”

Guido Fernández.


“Es, más que todo, la afirmación de Dobles como el más completo narrador de su generación y piedra fundamental para la construcción del universo narrativo del siglo XX. Por su  naturaleza montaraz, por su dignidad altiva, por su propia conciencia de grandeza interior, Fabián Dobles escogió y disfrutó ubicando los diferentes cuentos pocos  meses antes de su  muerte, saboreando los frutos de su talento y comentando, a mi requerimiento, la magia de la creación de algunos de ellos, verdaderas obras maestras de ese difícil arte de hacer un buen relato”.

Alfonso Chase, en presentación del libro “Y otros cuentos” de Fabián Dobles, EUNA, 1999.


 

“Son una pertenencia, en el sentido de que son propiedad natural y previa de quien los lea, pues reflejan, tan redondamente, el ser nacional, que han pasado a ser parte de la tradición, del convivio cotidiano; es decir, patrimonio de todos; lo cual constituye el más grande elogio que se le puede hacer a un creador y también su más alta aspiración como inventor. Solamente cuando el lector aborda un libro de Fabián Dobles, toma plena conciencia de que esas historias, que ya había escuchado en alguna pulpería de pueblo, en alguna barbería de la ciudad, en una noche de rezos y de espantos, en boca de algún abuelo, o en una cátedra universitaria, eran hallazgos artísticos del novelista inventor de El sitio de las abras. Porque desde que él las concibió, han venido dándoles vuelta y revuelta a muchas generaciones, y a veces se leen en pedazos de periódicos o en libros desgajados, sin título ni nombre, cuyo autor pareciera ser el pueblo mismo”.

Carlos Morales. Prólogo a Cuentos, Educa, 1995.


“De la pluma de Fabián Dobles emergieron libros enteros, enhiestos, sabrosos, picantes y desmesuradamente hermosos. Personajes de tierra, de sal y de miel salían de sus manos, desde los pliegues más íntimos de su inspiración. En las historias de Tata Mundo nace una forma de literatura que aquí en nuestro medio no ha sido superada.”

José León Sánchez.


“En Fabián Dobles se reúnen, examinando sobre el panorama humano que ofrece como cultivador de las letras, las dos virtudes esenciales que hacen de un ser humano lo que apropiadamente se conoce por un “escritor”. Es bueno advertir que  no es escritor todo el que escribe, sino que lo son aquellos que manejan el malabar de las palabras con el acierto, la justeza, el talento y el fondo de ideas que puedan constituir una fabricación interesante, en cualquier orden o disciplina a la que se dediquen. Fabián Dobles reúne pues esas virtudes que son la vocación y el talento, lo que en otras palabras podríamos llamar la voluntad y la habilidad”.

José Marín Cañas.


 

“Los personajes de Fabián Dobles nos son tan queridos; en el mejor sentido de la palabra, son auténticos; es decir, rebosantes de humanidad. No obstante su universalidad, sus relatos penetran y captan la esencia de Costa Rica y su pueblo, que es hallar la esencia humana con matices peculiares. En la obra de Fabián Dobles late el compromiso del autor con su tierra y con su tiempo”.

Resti Moreno Ortega.


“…La cultura nacional tiene aquí un maestro del mejor estilo; un escritor logrado, digno de lo mejor de nuestro Continente, pero ¿es que se lee y aprecia y conoce en Costa Rica a sus grandes escritores? Ojalá que ediciones como esta conquisten y hagan rendirse esa torre amurallada, esa fortaleza inexpugnable del no querer ser nacional”.

Isaac Felipe Azofeifa, Prólogo a las Historias de Tata Mundo, ECR, 1970.

 


“La permanencia y transformación, la tradición y el cambio, no son únicamente un tema introductorio en la obra literaria de Fabián Dobles.  Constituyen una de las inquietudes fundamentales que orientan todo su trabajo literario.  Sus textos son el producto de un arduo esfuerzo intertextual, de relectura y reelaboración de otros textos, anteriores y contemporáneos, donde se recogen con una nueva perspectiva, varias de las preocupaciones que marcaron desde su inicio la literatura nacional.  Las discusiones sobre la elaboración de un lenguaje literario costarricense, las relaciones entre los géneros discursivos y los géneros literarios, las distribución de las clases sociales según los géneros, la búsqueda de una estructura novelesca apta para representar los diversos modelos de la realidad generados por las transformaciones sociales y las representaciones ideológicas, encuentran en la producción literaria de Fabián Dobles un enriquecedor replanteamiento que la define como un final –con respecto a la literatura anterior– y un inicio –con respecto a la literatura contemporánea y posterior—“.

Álvaro Quesada S. Prólogo a las Obras Completas, 1993.

 


 

“Está considerado por la crítica nacional e internacional como el escritor costarricense de mayor raigambre popular y, por ello mismo, representativo del espíritu de su país (…) Dobles, autor de varias novelas y cultivador de la mejor cuentística hispanoamericana, ha logrado imponer un estilo, una manera de captar la vida de Costa Rica en sus facetas urbanas y rurales, con un toque de humanidad y ternura que rebasa los límites del relato y convierte su obra en un testimonio de indiscutible valor”.

Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), en la 2a. edición de  Cuentos de Fabián Dobles, 1982.


“Dobles ha realizado con profundidad, esa concepción real del creador auténtico, que vuelve lo nacional universal, cuando la sustancia narrativa, por su propia importancia contextual, logra expresar una jerarquización del lenguaje, afirmando hacia lo sustancial, lo que significa una elaboración literaria de grandes relieves”.

Alfonso Chase.


“Uno no sabe si los campesinos hablan así, o si es que aprendieron el lenguaje que les enseñó Fabián Dobles”.

Alberto Cañas Escalante.


“Fabián Dobles es, junto con Carlos Salazar Herrera, el principal cuentista de su generación, quizá el más importante del país y uno de los mejores de Centroamérica… Como novelista, Dobles se ha revelado como un ambicioso re­novador del género”.

Carlos Cortés, La Nación, Suplemento Áncora.

 


“Los suyos son personajes ricos en anécdotas en el escenario de una meseta más periurbana que proletaria. El fulgor de sus perfiles es garante de virtudes narrativas. Dobles es el maestro del lenguaje y la perfección de la metáfora.”

Guido Fernández.

 


“Fabián Dobles resulta un poco víctima de la insularidad que en estos países significa uno de nuestros peores adversarios, al que tenemos que combatir y derrotar en toda forma. Tanto por la cantidad, la dimensión y el nivel de su obra, el valioso escritor centroamericano debería ser más conocido. En otros ámbitos un tanto  más propicios para la creación literaria o que poseen mejores medios editoriales y más amplios canales de distribución, autores de menor categoría o simplemente farsantes sin obra, andan de boca en boca…”

Demetrio Aguilera Malta, crítico mexicano en La Prensa Libre, 1968.


“Las historias de Fabián Dobles nos ayudan a conocernos mejor, a aprender a vivir, a ser más y mejor nosotros mismos. Y todo esto oscila entre historia y utopía, entre testimonio social y biografía íntima. Empapado de realismo social, como narrador, fue un observador y un testigo, pero también un historiador social de la realidad humana que puebla nuestro mundo. Fabián Dobles ascendió a protagonistas los hombres y mujeres más bajos de la condición social. Y, por medio de ellos, sigue interpelando a la sociedad”.

Resti Moreno Ortega. “Fabián Dobles: su proyección intelectual. Entre el compromiso y la solidaridad con el pobre”. Senderos, San José, Costa Rica, Año XIX, No.57(setiembre-diciembre 1997).pp. 409-452.