La niña se va a bañar

al agua clara del río,

azul en los ojos grandes

y azul en sus desatinos.

¡Ciérrenle el paso travieso,

que el miedo se le ha perdido!

La niña va debandando

canciones por el camino

y congiéndolas el aire

mariposeo de trinos.

Lleva enredados los senos

en la red de su corpiño.

¡Ir, ligero, al agua blanca

y entregárselos al río!

Sobre su verde desmayo

los sauces rezan benditos

con un pie dentro del agua

y el otro haciendo equilibrio.

¡Ciérrenle el paso los sauces,

que el miedo se le ha perdido¡

Los sauces están atados.

No tienen ni pies ni gritos.

La niña se está bañando

en los cristales del río.

1938

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