A FABIÁN DOBLES -poema- y canción, por Dionisio Cabal Antillón

“Fabián Dobles es quien más me ha inspirado en la búsqueda de lo costarricense. Solamente Emilia Prieto ha tenido en mi trabajo una influencia tan directa. El encuentro con el lenguaje, la semblanza psíquica del ser idiosincrásico (don Luis Barahona lo llamaba el gran incógnito) costarricense, la visión socio histórica del desarrollo de la comunidad costarricense como entidad cultural cohesionada en el mestizaje, nuestra proximidad ideológica más allá de la prédica a favor del socialismo. Fue además de mi maestro, como lo fue de tantos, mi amigo y tuve la alegría de que me compartiera exquisiteces de su pensamiento. Cuando murió, por cierto asumiendo la hora de la partida con una entereza pasmosa, le lloré a mi manera, escribiéndole una canción que lo proyectara en su grandeza de costarricense, literato y libre soñador.»

Poema:

Ya viene rompiendo el alba
caminos de plena luz
y los montes heredianos
se recortan en azul.
Un martillo canta a lo lejos,
bajan pájaros al sur
y a la puerta de Fabián
se detiene un autobús.
Baja un niño con sombrero,
menudito y avispado
sin zapatos, sin dinero,
un mocoso bien plantado
«vengo a buscar a Fabián»
le dice a doña Cecilia,
«dígale que aquí lo busca
uno más de su familia».
Fabián lo mira, cansado,
a través de los cristales.
«Yo te conozco granuja,
vos sos de mis andurriales
fuiste conmigo a las pozas,
al trapiche y los fogones,
yo pintaba en tus cuadernos
paisajes con nubarrones,
te subías en mi banquillo
limpiando el horno de pan…
«Fabián», le dice el chiquillo
«yo soy vos, yo soy Fabián»…
se queda mirando el bello,
el sabio y hermoso viejo,
en los ojos un destello
entre lágrima y reflejo:
» A ver, quiero ver mi trompo
de cocobolo cerril»,
el güila mete la mano
en su bolsillo sin fin
y saca un trompo bailando
sin tirar de la manila,
y también saca un bolero
y una cortante cuchilla
y una vejiga de toro
y una estampa de color
y un lápiz sin borrador
que lleva su propio nombre.
El viejo Fabián se abraza
al niño Fabián y esconde,
dentro del propio bolsillo,
un pañuelo con cinco nombres.
Se van los dos caminando,
el niño y el viejo noble,
sobre el zacate y la tierra
se movían sus sombras dobles,
y escuchaban los arbustos
parlotear de voces dobles
y toparon campesinos
y dieron saludes dobles
y al doblar por su recodo
el rió pintó dos soles,
y por dos noches seguidas,
dos lunas tuvo la noche.

A FABIÁN –canción- Dionisio Cabal Antillón

Cuando ya venía el invierno
con su ropaje de cuentos
a la orilla de la cama
a la vera del fogón
a la par de la ventana.
Se fue Fabián.

No esperó su mundo de agua
la ventisca apresurada
el remojón de la niebla
ni los charcos enlunados
ojos frescos de la tierra.
Se fue Fabián.

Sobre una pequeña mesa
un apunte, una sorpresa
de su lápiz de su mano
unos trazos como hierba
acaba de pisar.
Se fue Fabián.

En un aire de meseta
una guitarra incompleta
lo llamaba con dulzura
que viniera, que se fuera
a las abras de la altura.
Se fue Fabián.

Y nos quedamos tan solos
tan pequeños sin su nombre
Costa Rica desangrada
y tan rodeada de lobos…
“No descansés en paz”
le dijiste a Carmen Lyra
y entonces vos. ¿porqué?.
¿porqué vas a descansar?

Vení. vení, Fabián
traénos tu machete
con las palabras exactas
para enfrentar la muerte.

Barro, teja, trillo, sangre
lucha, fuego, canto, cuento,
surco, milpa, danta, selva,
tigre, guaria, monte, letra.

Salí… de tu cueva de nubes,
de tu casa de viento,
de tu silla de estrellas
de tu mar de silencio.
Traé…tu montaña de voces
tu senda bosque adentro
con tus viejas palabras
de pólvora y aliento.
Patria, lengua, honra, tiempo,
piedra, rayo, vida, verbo,
vuelo, causa, musa, humo,
libro, magia, Tata Mundo


Compartir publicación: